La iglesia presenta dos fases románicas principales: la primera, correspondiente a la cripta y cabecera triabsidial, iniciada probablemente en la década de 1020 bajo Sancho III el Mayor y consagrada en 1057 (siglo XI); la segunda, prolongación de naves y monumentalización occidental, ejecutada entre 1120 y 1140 (siglo XII), con la Porta Speciosa como obra escultórica culminante. La portada occidental se sitúa tras la de Pamplona y Toulouse, en el segundo cuarto del siglo XII.
Estado
Conservación buena; restaurado y mantenido desde el siglo XX. El conjunto fue abandonado tras la desamortización del siglo XIX, pero recuperó vida monástica y ha sido objeto de sucesivas restauraciones y cuidados, tanto por la comunidad benedictina como por el Gobierno de Navarra. Exige mantenimiento continuo, pero su estado es aceptable y estable.